domingo, 20 de octubre de 2019

Campylobacter jejuni y otras especies

Introducción: hoy os hablaré de las infecciones producidas por varias especies del género Campylobacter. 

En general, son bacilos gram negativos, curvos, con forma de coma, móviles que no forman esporas. Son microaerofílicos (crecen de manera óptima con 5-10% de oxígeno) y todos son capaces de crecer a 37 ºC. Sin embargo, C.jejuni y C.coli crecen también a 42 ºC.

Hay varias especies de Campylobacter implicadas en patología humana. Pero me voy a centrar en C.jejuni, C.coli y C.fetus que son los más importantes y frecuentes en los pacientes. C.jejuni y C.coli son más característicos de patología intestinal, mientras que C.fetus es más característico de producir bacteriemia y síndromes extraintestinales.
Campylobacter visto en una tinción de Gram.
C.jejuni es el patógeno entérico aislado con más frecuencia en el laboratorio, se puede distinguir del resto por la hidrólisis de hipurato, aunque entre un 5-10% de ellos no lo producen. Además es oxidasa y catalasa positivas, que junto al Gram te dará el diagnóstico definitivo.

Se multiplican más lentamente que el resto de la flora entérica, con lo cual se hace necesario su aislamiento utilizando medios de cultivo selectivos. Son muy utilizados los medios con sangre y antibióticos como el Skirrow (que utiliza vancomicina, trimetoprim y polimixina B), el Butzler (que utiliza novobiocina, bacitracina, colistina, cefazolina y cicloheximida) o medios sin sangre como el CCDA ( Charcoal-Cefoperazone-Deoxycholate-Agar) que lleva cefoperazona y anfotericina B. También se recomienda no abrir las placas hasta pasado un mínimo de 48 horas.

Campylobacter en agar CCDA.

Epidemiología: es una zoonosis de distribución mundial. Campylobacter está presente como comensal del tracto gastrointestinal de numerosos animales: vacas, cerdos, aves de corral, cabras etc. Los animales se colonizan en los primeros años de vida y se mantienen como portadores de manera prolongada.

Por tanto, muchas transmisiones se producen como consecuencia del consumo de carne poco cocinada, en concreto de aves (pollo, pavo etc) u otro tipo de animales y de agua contaminada. También, el consumo de leche y de quesos no pasteurizados pueden producir la transmisión.
De todas formas, del 50 al 70% de las infecciones producidas en países desarrollados es por el consumo de ave poco cocida.

Personas en contacto con animales de granja también tienen mayor riesgo de infección por Campylobacter, como por ejemplo granjeros. Los animales de compañía, como los perros y gatos también son vectores del microorganismo y pueden transmitir la infección.

Las infecciones por C.jejuni acontecen todo el año, pero hay un claro pico de incidencia en verano y a principios del otoño. La incidencia de la infección se ha visto que es máxima en niños menores de un año y en individuos de 15 a 29 años. Parece afectar más a hombres que a mujeres.

Patogenia: no todas las infecciones por Campylobacter producen enfermedad. Se ha visto que hay varios factores que influyen en la capacidad de producir infección, destacando principalmente tres:
  • Número de microorganismos ingeridos: se ha visto que con 500 microorganismos se puede producir la infección, pero se necesitan bastantes más para producir enfermedad en el 50% de los sujetos (9000 aproximadamente). Es sensible a la acidez gástrica, con lo cual los pacientes que utilicen inhibidores de la bomba de protones hace que sean más susceptibles a la infección.
  • Virulencia de la cepa infectante.
  • Inmunidad del huésped.
Campylobacter coloniza los primeros tramos del intestino delgado y posteriormente llega hasta el colon y el recto. Produce una invasión de las células epiteliales intestinales a través de los flagelos y adhesinas celulares que facilitan su unión al epitelio. Se acaba produciendo una inflamación y ulceración aguda de la mucosa y formación de abscesos en las criptas intestinales.

Manifestaciones clínicas: las características clínicas producidas por C.jejuni o C.coli son indistinguibles entre sí y de otras enfermedades producidas por ejemplo por Shigella o Salmonella. El periodo de incubación es de aproximadamente 3 días y los prímeros síntomas son la aparición repentina de dolor abdominal y diarrea. En un tercio de los pacientes pueden aparecer síntomas prodrómicos (síntomas iniciales que preceden al desarrollo de la enfermedad), que incluyen fiebre alta, dolores generalizados, mareos y delirio. 

La enfermedad aguda se caracteriza por calambres, dolor abdominal y diarrea. Los pacientes frecuentemente informan de diez diarreas o más por día. Se observan heces con sangre en el segundo o tercer día de diarrea en aproximadamente el 15% de los pacientes. Las náuseas son comunes; aproximadamente del 15 al 25 por ciento de los pacientes informan vómitos.
La diarrea es autolimitada y dura una media de siete días. El dolor abdominal puede persistir después de la resolución de la diarrea, y se puede observar una pérdida de peso de 5 kg o más. Los microorganismos pueden excretarse en las heces durante varias semanas después de la recuperación clínica. 

La bacteriemia transitoria puede estar presente en las primeras etapas de la infección. El curso es benigno y en general no está indicado un tratamiento específico basado en el resultado positivo del hemocultivo. Distinto es si fuese un paciente inmunocomprometido, en el que habría que instaurar un tratamiento antimicrobiano para la resolución de la infección.

C.fetus es la especie más frecuentemente asociada con bacteriemia y síndromes extraintestinales, que generalmente ocurre entre pacientes con inmunodeficiencia u otra enfermedad subyacente. También puede asociarse con una infección focal como la celulitis o la artritis séptica.  

La colonización primaria tiene lugar en el intestino, pero en individuos sanos rara vez causa enfermedad; cuando lo hace, la enteritis es la manifestación primaria. La infección humana es poco común y generalmente se limita a pacientes con inmunodeficiencia. Los factores predisponentes incluyen:
  • Enfermedad hepática (cirrosis alcohólica).
  • Leucemia.
  • Diabetes mellitus.
  • SIDA u otras causas de inmudeficiencia.
  • Edad avanzada.
C. fetus tiene tropismo por tejido endovascular, por lo que puede observarse endocarditis, aneurismas infectados o tromboflebitis séptica. Pueden ocurrir otras formas de infección focal entre los que se incluyen meningoencefalitis, osteomielitis, empiema, colecistitis, pericarditis etc.
Las personas sanas que desarrollan gastroenteritis por C. fetus generalmente se recuperarán sin terapia con antibióticos. Sin embargo, las personas inmunocomprometidas o aquellas con bacteriemia u otra infección extraintestinal pueden requerir un curso prolongado de tratamiento antimicrobiano. El organismo es generalmente susceptible a ampicilina, cefalosporinas de tercera generación, aminoglucósidos, imipenem y meropenem.

Diagnóstico: el diagnóstico se suele hacer con el aislamiento de C.jejuni o C.coli en las heces o de C.fetus en el hemocultivo. En ocasiones C. fetus puede aislarse de las heces de pacientes con enfermedad diarreica o infección sistémica. 
El uso de técnicas independientes del cultivo, como la amplificación de ácidos nucleicos a través de la PCR ha sufrido una expansión bastante grande a lo largo de los últimos años. Es mucho más sensible que los cultivos, produciendo tasas de recuperación de Campylobacter en las heces que son 20 a 40 por ciento más altas pero tienen inconvenientes significativos como la no discriminación entre microorganismos viables o muertos, con lo cual su interpretación debe hacerse con precaución y siempre basándose en los datos clínicos del paciente.

Tratamiento: en general, la infección por Campylobacter suele ser leve y autolimitada, no siendo necesarios los antibióticos en la mayoría de las ocasiones. Solamente son necesarios en casos de infecciones graves o con riesgo de infecciones graves que incluyen pacientes de edad avanzada, embarazadas o inmunocomprometidos.
El mantenimiento de la hidratación adecuada y la corrección de las anomalías electrolíticas debe ser el foco de la terapia.
En caso de necesitar antibióticos, la eritromicina o la azitromicina son los tratamientos de elección, ya que la resistencia a fluoroquinolonas en España es de un 84% en C. jejuni y 86% en C. coli, no siendo recomendada su utilización.

Prevención: el mejor método para la prevención de las infecciones es cocinar bien las aves de corral y otros alimentos de origen animal antes de su consumo. Prestar especial atención para evitar la contaminación cruzada durante la preparación de los alimentos también puede evitar algunas infecciones. En la actualidad no se dispone de ninguna vacuna eficaz. 

Y esto es todo. Por último, os dejo los enlaces de los que obtuve las imágenes, así como artículos interesantes para leer. Un abrazo y hasta la próxima.

Enlaces de las fotos:



Artículos interesantes:


-https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/3343522 

-https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/26004643